El peso brusco de la vida
cómo todo un universo sobre ti.
La tortura del sentir una presión insostenible, en un día a día,
sin luz.

Los días que más brilla el sol, se tornan oscuros como negro carbón y dura galería minera sumida en las profundidades del olvido.

Bajo tierra, hundido, bajo capas y capas de luchas, penas y heridas sin alcanzar un hueco de luz.

La gravedad hace efecto empujando un alma herida al fondo, sin compasión alguna por un luchador, sin miramientos.

El peso de mirar al cielo y no ver libertad, sólo gramo a gramo de aire, nube y polvo que se deposita sobre la figura corrompida de la sostenibilidad de la agonía del día a día.

El peso invisible qué día a día,
tú no ves y yo, ya no aguanto.

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