A la señorita que quiere la luna:

Cuantas noches has pasado,
cuantas de ellas la has deseado.
Sale y se esconde no tiene prisa.
La quieres y no la olvidas.

Te gustaría bajarla y tenerla a tus pies,
pero espera querida, que no puede ser.

Deja que la baje, déjamelo hacer
Que si te bajo la luna,
Te podré sorprender.

Y así no tendrás que decirlo
No lo tendrás que ver.
Ya habrá alguien que te la baje
Para que tú, no lo tengas que hacer.

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